Saborea el Origen, Vive el Territorio
ConecTerra, El Puente Digital entre el Chocó Andino y tú
Alimentos sanos, historias reales. Descubre experiencias y alimentos agroecológicos con transparencia.
Porque nadie ama lo que no conoce...
Saborea el Origen, Vive el Territorio
Aquí, la regeneración del Chocó Andino se lleva a tu mesa y se experimenta en primera persona. Descubre a quienes cuidan nuestro territorio y te ofrecen experiencias que te van a hacer sentir más vivo.
¿Qué sabemos del Chocó Andino?
Sabías que
El Chocó Andino es considerado un "bosque tatarabuelo" porque se ha mantenido estable durante millones de años, sobreviviendo incluso a las épocas de las glaciaciones. Esta inmensa biósfera abarca 287.000 hectáreas y se extiende altitudinalmente desde los 500 hasta los 4.800 metros. Además, es un gigantesco motor del ciclo del agua donde puede llegar a llover hasta asombrosos 18.000 milímetros al año, convirtiéndolo en un refugio vital de biodiversidad y en el hogar de comunidades que hoy resisten para protegerlo frente a la minería, impulsando alternativas sostenibles como la agricultura regenerativa y el turismo regenerativo.
Un territorio dónde se conserva el agua
Granja la Duquesa
En Chavezpamba hay un refugio de vida, Kenny y su familia conservaron este territorio y ofrecen experiencias vivenciales agroecológicas, es un lugar para vivir el presente con familia o amigos.
Chavezpamba (conocida como el corazón de la Ruta Escondida) forma parte del Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) Mojanda–Cambugán.Esta área protegida a nivel local abarca más de 27.363 hectáreas y funciona en su totalidad como una zona de amortiguamiento para resguardar los ecosistemas del norte del Distrito Metropolitano de Quito.
Esmeraldas sí es el corazón del Chocó en la costa ecuatoriana
Muisne desde adentro
Una propuesta de turismo comunitario que ofrece recorridos guiados por el cantón. Una alternativa para transmitir valores culturales y reconectar a los visitantes con la esencia del territorio: 'la manglar', la danza, y su ritual de la concha
¿Cómo nació Conecterra?
En el momento en que la naturaleza nos da paz al ver un paisaje, nosotros tenemos la obligación de devolverle cuidado y memoria.
Somos un grupo de jóvenes de distintos territorios, y nos une una convicción clara, tenemos que acortar el ciclo de comercialización de los productos agroecológicos entre el productor y el consumidor. No es una utopía; en el Chocó Andino ya nos están demostrando que es posible. Allí, decenas de familias se han organizado ellos, al igual que quienes cultivan cacao fino, nos enseñan que la agricultura no debe responder ciegamente a las demandas de rentabilidad del mercado, sino a lo que nos dicta y necesita la naturaleza para regenerarse.
Durante demasiado tiempo hemos caído en la 'amnesia del paisaje'. Hemos visitado las montañas y los bosques solo para satisfacer el ego o para servirnos de ellos, sin embargo, ese paisaje que nos maravilla y que representa un gozo estético, exige reciprocidad. Debemos recuperar la memoria de quienes sabían conversar con la tierra de igual a igual y entendían la conservación de los suelos. Si la montaña nos da vida, paz y agua, nosotros le devolvemos resistencia, respeto y acciones de cuidado.
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Somos jóvenes convencidos de que el ingrediente más valioso para sanar la naturaleza es un ecosistema social sano es decir, la solidaridad entre vecinos, comunidades y consumidores.







